El Vínculo entre Vampiros y Cerdos Salvajes que Preocupa a los Científicos

Una alianza entre murciélagos vampiro (Desmodus rotundus) y cerdos salvajes (Sus scrofa) no parece un escenario muy probable. Y sin embargo es lo que está ocurriendo en Brasil, y según se expone en un artículo reciente, tiene un impacto muy importante en el ecosistema.

Evidentemente, no se trata de una alianza en sentido estricto. No se han reunido miembros de ambas especies para ponerse de acuerdo y escoger un plan de acción. Pero si lo hubiesen hecho, tal vez no les habría salido mejor.

Lo mejor en este caso es hablar primero de los protagonistas. Los cerdos salvajes de los que habla el artículo son un caso bastante curioso de especie invasora. Porque no son jabalíes – que sería la forma salvaje de la especie – si no un híbrido entre cerdos domésticos y jabalíes que se han asilvestrado.

Y tienen lo mejor de cada variedad. La ferocidad de los jabalíes y el tamaño y tasa reproductiva de los cerdos domésticos, que han sido seleccionados a lo largo de siglos para dar más carne – tener más talla – e hijos que sus hermanos salvajes.

Los murciélagos vampiro son bastante bien conocidos. Se trata de mamíferos voladores que tienen como característica que se alimentan de sangre. Y otra más, de las que nos solemos olvidar: que son portadores de gran número de enfermedades, especialmente virus. Por ejemplo, de la rabia.

Bien, una vez presentados los protagonistas… ¿cuál es el problema? Pues que los vampiros se han acostumbrado a alimentarse de estos cerdos salvajes, que les proporcionan una fuente enorme de alimento. Esto les ha permitido aumentar sus poblaciones. Es decir, que hay más vampiros.

No sería ningún problema si no fuese porque no solo se alimentan de sangre de cerdos salvajes. También depredan sobre ganado – vacas y cerdos, principalmente – y sobre fauna salvaje, ciervos y tapires principalmente.

Lo que ocurre es que no todos los animales depredados resisten igual. Y los cerdos salvajes, dadas sus características, aguantan mucho mejor los ataques que el resto de especies. De esta manera los cerdos salvajes consiguen una ventaja competitiva, lo que les permite aumentar su número. Vaya, que hay más cerdos salvajes, que permiten que haya más vampiros, en un ciclo que se retroalimenta.

A todo esto hay que sumarle el efecto de los virus. La rabia es un buen ejemplo en este caso. Los vampiros transmiten este virus – y otros como los hantavirus y coronavirus – a todos los animales a los que muerden. Esto aumenta la dispersión de los patógenos, y permite que murciélagos que no sean portadores lo puedan coger al alimentarse de animales infectados. De nuevo, en un ciclo que se retroalimenta.

Sumando ambos factores, resulta sencillo imaginar por qué los investigadores están tan preocupados por la situación.

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