La Aparición de Cóndores en Santiago Oriente se Debe a una Mortandad Masiva de Conejos en el Área

Al ser carroñeras, y ante tanta comida disponible, ya prácticamente no se los ve en el relleno sanitario de la empresa KDM, en Tiltil, donde hasta hace poco llegaban por cientos.

"Estábamos en la terraza almorzando, y de repente llegaban y se instalaban en la jardinera a no más de medio metro de nosotros". Así recuerda su encuentro cercano con los cóndores Macarena García, propietaria de un departamento en San Carlos de Apoquindo que, en agosto de 2016 y a mediados de este año, fue visitado casi a diario por estos enormes pájaros. "Había que acordarse de cerrar la ventana. Un día la dejamos medio abierta, y nos encontramos con que todos los cojines estaban picoteados, porque habían entrado. No se asustan con nada", dice Macarena.

Ella no fue la única que recibió tamañas visitas. En general, hubo informes de avistamientos en la periferia oriente de la ciudad, en áreas como Los Dominicos, Lo Barnechea y Peñalolén.

Para dilucidar cuál era el misterio tras la abundancia de cóndores, el veterinario y ecólogo Eduardo Pavez, presidente de AvesChile, se dedicó a observar, desde el balcón de Macarena García, lo que estaba ocurriendo. "Me llamó la atención que también había bastantes tiuques en el área. De repente vi bajar a un cóndor y luego a otro a unos potreros que había cerca de los edificios. Me dirigí hacia ellos, y vi que estaban comiendo algo detrás de unos espinos".

Al acercarse, percibió un olor putrefacto. "Había cientos de conejos muertos en la superficie del suelo, en la boca de las madrigueras. Algunos estaban a medio devorar por los cóndores y otras aves".

Al consultar a los conserjes de los edificios colindantes, ellos le confirmaron que esto ocurría hace un par de meses, y lo atribuyeron a unos herbicidas que se habían arrojado en el área. Incluso le contaron que el camión municipal ya se había llevado un lote bastante grande de conejos muertos. En la municipalidad averiguó que los restos habían terminado en los laboratorios del SAG, en Lo Aguirre, donde determinaron que los animales murieron a causa del virus mixoma.

El virus solo afecta a los conejos europeos (una de las especies invasoras que más abundan en Chile), por lo que los cóndores y otras aves están libres de peligro de infección y tienen alimento asegurado por un buen tiempo más.

Del vertedero al potrero
Los cóndores no son aves rapaces, sino que carroñeras, por lo que cuando no hay tanto conejo disponible como ahora, su dieta se basa principalmente en el ganado que se cría en forma extensiva. Están atentos a cuando muere un animal adulto por un accidente, una enfermedad, y entonces se acercan a consumir el cuerpo. Lo mismo hacen con las crías que fallecen poco después de nacer, o incluso con las placentas, cuenta Pavez.

Pero desde el año 2002, cuando se instaló el relleno sanitario Loma Los Colorados, de la empresa KDM, en Tiltil, también se aficionaron a la "comida rápida", desechos que llegaban al lugar diariamente. En 2005 se produjo una intoxicación que mató a varios ejemplares.

Nadie supo cuál fue el origen del tóxico que consumieron, e incluso algunas personas insinuaron que KDM podría haberlos envenenado.

La compañía contactó a Pavez para que desarrollara una estrategia para evitar que las aves siguieran comiendo en lugares que podían ser peligrosos para ellos. Primero utilizaron unos cañones de gas que se disparaban cada cierto tiempo y ahuyentaban a las aves del frente del relleno. Sin embargo, tras algunos meses, los animales se acostumbraron.

Luego de varias medidas para disuadir a las aves, la que tuvo más éxito fue la instalación de un comedero con alimentación segura. "Para eso nos vinculamos con los cabreros de la zona, a los que les comprábamos animales", cuenta Pavez.

Los cóndores aceptaron el cambio de dieta; tanto así, que se contaron hasta 200 cóndores comiendo al mismo tiempo en el lugar.

A mediados de 2016 la cosa cambió; cada vez llegaban menos: los conejos muertos se habían transformado en un menú alternativo y abundante.

Actualmente, el comedero está cerrado, ya que prácticamente no llegan cóndores al relleno. La situación de igual forma se monitorea a diario por si cambian de rutina y vuelven al lugar, lo que no se descarta. Pavez cree que la mortandad de conejos será temporal, ya que históricamente los brotes del virus no acaban con toda la población, sino que siempre permanece un grupo más resistente.

Fuente: El Mercurio, 05.11.2017

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