Rol de los Colegios Profesionales y del Colegio Médico Veterinario de Chile

La creación del Colegio Médico Veterinario de Chile fue precedida de una larga y hermosa historia de iniciativas por quienes ejercían la profesión y cultivaban el acervo científico en torno a la Sociedad de Medicina Veterinaria de Chile, entidad cuya personería jurídica fue concedida el 8 de enero de 1936.

Las primeras iniciativas de asociación profesional en Chile fueron generadas por el gremio de los abogados, poco después de la mitad del siglo XIX, culminando en 1925 con la dictación del Decreto de Ley Nº 406 del 19 de marzo, por el cual se crea el Colegio de Abogados. Las características fundamentales de los Colegios en aquel entonces eran que se trata de una “comunidad necesaria”, cuyos miembros tienen intereses comunes qué perseguir con el esfuerzo de todos y que requieren de la “existencia de una institución” porque tales intereses, si bien son sectoriales, son relevantes también para el Estado. En ese contexto, tenían atribuciones para “robustecer la colaboración entre profesionales y dignificar la profesión”, podían adoptar medidas disciplinarias y sancionar normativas que regulasen el ejercicio de la profesión, siendo obligatoria la Colegiatura para ejercer la profesión. Posteriormente, entrada en vigencia la Constitución de 1980, mediante el DL Nº 3163 de 1981, los Colegios pasaron a convertirse en asociaciones gremiales, rigiéndose por otro DL - el Nº 2757 - que establece que “no podía ser requisito para el ejercicio de una profesión u oficio el estar afiliado o pertenecer a un Colegio Profesional” y que no corresponde a los Colegios resolver conflictos entre profesionales ni dictar aranceles u honorarios. Consecutivamente, la Reforma Constitucional del año 2005, otorga a los Colegios Profesionales la tuición ética sobre sus miembros si bien no restaura la colegiatura Obligatoria. La creación del Colegio Médico Veterinario de Chile fue precedida de una larga y hermosa historia de iniciativas por quienes ejercían la profesión y cultivaban el acervo científico en torno a la Sociedad de Medicina Veterinaria de Chile, entidad cuya personería jurídica fue concedida el 8 de enero de 1936. Fue bajo la Presidencia de Don Carlos Ibáñez del Campo, siendo Ministro de Agricultura el Ingeniero Agrónomo José Suárez Fanjul, que el 16 de septiembre de 1955 se promulgó la Ley Nº 11.901 mediante la cual se crea el Colegio Médico Veterinario de Chile. Dicha Ley entra en vigencia el 7 de octubre del mismo año, razón por la cual es, en esa fecha, que se celebra el aniversario de la creación de nuestro Colegio. Pocos días después se constituye el Comité Organizador del Colegio, presidido por el Dr. Hugo Konrad Sievers, Decano de Medicina Veterinaria y Vicerrector de la Universidad de Chile, el cual estuvo integrado por el Director del Servicio Nacional de Salud, Dr. Guillermo Valenzuela y por el Dr. Mario Cornejo, Director de Ganadería y Sanidad Animal del Ministerio de Agricultura. El primer Consejo Nacional del Colegio Médico Veterinario de Chile fue presidido por el Dr. Zacaríaz Gómez Marzheimer, conformándose ese año, (1956), Consejos Provinciales en Santiago, Valparaíso, Concepción, Cautín, Valdivia y Osorno. En la actualidad el Colegio Médico Veterinario cuenta con Consejos Regionales en Región Metropolitana, Ñuble, Concepción, Bio-Bio, Araucanía, Valdivia, Osorno y Llanquihue. Indudablemente, a la gran mayoría de los Colegios Profesionales, incluido el nuestro, las normativas legales vigentes con posterioridad a 1981, los han impactado profundamente en lo que dice relación con fortalecer la colaboración entre profesionales, dignificar la profesión y “poner atajo al ejercicio de personas incompetentes”, rol que en el pasado habían desempeñado con extremado celo y eficiencia. Recuperar esa condición es y debe ser una tarea a la cual, los que actualmente hacen parte – voluntariamente – de nuestro Colegio y, quienes lo conformen en el futuro, constituye uno de sus deberes y desafíos para consigo mismo y la sociedad. Cabe también destacar que en la gran mayoría de los países, la colegiatura suele ser obligatoria y, en los que suelen considerarse como paradigmáticos por su mayor desarrollo, los Colegios Profesionales cumplen un papel destacado en la certificación de competencias profesionales. El Colegio cuenta actualmente con poco más de 3.800 profesionales registrados y sus Estatutos señalan entre sus objetivos el “promover el perfeccionamiento profesional, ético y científico de sus miembros, velar por el desarrollo de las Ciencias Médico Veterinarias y por el prestigio y prerrogativas de la profesión de Médicos Veterinarios, mantener la disciplina entre sus asociados, prestar protección y otorgar servicios a estos y velar por el prestigio y dignificación de la profesión, procurando el reconocimiento social de la misma”. El hacer realidad el logro de estos objetivos es una tarea de todos quienes, en virtud de sus méritos y esfuerzos, han obtenido el título de médicos veterinarios. Sin embargo, sin duda alguna, este compromiso se adquiere desde que se ingresa a la carrera y no cuando, ya titulados, nos desempeñamos como tales. El Colegio los invita desde ya a sumarse a esta tarea y se compromete a mantener, en el marco de sus competencias y posibilidades, un diálogo franco y abierto al intercambio de opiniones en un marco de pleno respeto a todos y cada uno de quiénes son y serán médicos veterinarios. Eduardo Alvarez Peralta Presidente Nacional COLMEVET Agosto, 2013

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