El Mercado toma Posiciones para Aprovechar el Boom de los Alimentos

La toma de control hostil que está intentando BHP Billiton con Potash es sólo la punta del iceberg en esta industria. Fondos de inversión especializados están apostando por el sector y todo lo ligado a él.

“Cualquier cosa que toque alimentos, en eso nos interesa invertir: fertilizantes, ferrocarriles, puertos, cultivos marinos y procesadores…”, asegura desde Nueva York Klaus Tanner, director ejecutivo de Global Thematic Partners. Su firma gestiona US $3.000 millones en un fonde dedicado al agribusiness o al agronegocio. Un porcentaje de esta cartera está colocado en acciones brasileñas; otro tanto en Ucrania, y una fracción mayor está en Canadá, sede de Potash Corp. Of Saskatchewan, la explotadora más grande de potasa, el rey de los fertilizantes. Hace una semana se hizo evidente la fuerte apuesta que en el mundo se está haciendo por los alimentos, con la oferta de US $39.000 millones que la anglo australiana BHP Billiton realizó, precisamente por Potash, accionista en Chile de SQM. El intento de toma de control se tornó hostil posteriormente, dada la negativa de la administración a vender. Esta operación, aún en curso, no fue la primera. En 2009, y sólo hasta hace algunos meses, se libró una batalla campal entre dos de las productoras de fertilizantes más grandes del planeta: CF Industries (US $2.610 millones en ventas el año pasado) y Agrium (ventas de US $9.130 millones en 2009, ambas son dos grandes apuestas de Tanner) por Terra Industries. La primera se quedo con ésta, pagando US $4.700 millones. A comienzos de año, el grupo americano Bunge adquirió cinco plantas azucareras en Brasil, mientras que vendió su filial de fertilizantes al gigante minero local Vale. Aunque se ha especulado que la brasileña podría hacer una oferta por Potash, también se ha dicho que no tiene las espaldas financieras de BHP Billiton para superar su oferta. Las Fuerzas Detrás Los fertilizantes son una forma de apostar por el boom de la demanda por alimentos, previsto para las próximas décadas. Sería más bien la continuación de una tendencia: según las cifras del grupo procesador de alimentos brasileño JBS (la tercera firma mundial del rubro, con ventas en 2009 de US $30.000 millones, el crecimiento del consumo proteico en la última década ha sido de entre el 20% y el 70% en los países de mercados emergentes. Conforme los países prosperan, su demanda por proteína se incrementa. Un informe reciente de la Organización de Alimentos y Agricultura de Naciones Unidas (FAO) dice que el consumo mundial de alimentos crecerá 70% en los próximos 40 años; en 2050 habrá 9.200 millones de bocas que alimentar (6.800 millones hoy). Dada la presión demográfica, los precios de los alimentos se mantendrían sobre su media de 1997-2006, muy cerca de los niveles altísimos a los que llegaron en 2007 y 2008. Existe también un factor de ingresos. “Cerca del 85% del crecimiento de la población global se dará en las regiones más pobres del planeta: África, Asia y América Latina, donde el ingreso per cápita crecerá más”, explica Roberto Rodrigues, del Centro de Agronegocios de la Fundación Getulio Vargas, en Brasil, una potencia agroalimentaria. La apuesta en los fertilizantes, entonces, tiene un sentido racional: a medida que la superficie agrícola decrece como contracara del crecimiento urbano, el potencial del poco suelo que queda debe realzarse con fertilizantes como potasio y nitrógeno. Asimismo, crecientemente se usan más predios agrícolas para plantar maíz y azúcar con fines energéticos, lo cual también reduce las hectáreas con fin alimentario. “La demanda por combustibles renovables será explosiva: en EE. UU., Japón y la Unión Europea hay una media de 50 autos por cada 100 habitantes. En China e India, con más de un tercio de la población global, la relación es de tres vehículos por cada 100 habitantes”, agrega Rodrigues. Pero en realidad es toda la cadena de valor agregado en los alimentos lo que está ligado a este boom. “En 2005, cuando a todos les preocupaba el precio de la energía, nos dimos cuenta que en realidad, la seguridad alimentaria era mucho más importante. Hubo caos social en 2008, cuando la inflación de los alimentos se disparó”, dice Tanner. “Potenciar nuestra disponibilidad de alimentos pasa por el desarrollo de la infraestructura hasta el predio. Por ejemplo, en algunas regiones de Brasil los camiones con la cosecha de azúcar se demoran 10 días en llegar a los puertos. Invertimos en las ineficiencias de la cadena, pues deben solventarse”, agrega, al teléfono. “Todo esto exige siderurgia moderna y eficiente, fertilizantes, transporte multimodal…”, dice Rodrigues. Por eso, el fondo de Tanner está compuesto, en parte, por empresas portuarias, constructoras y bancos, por ejemplo. El banco inglés Baring tiene un fondo agrícola con fuerte exposición a All America Latina, una empresa de ferrocarriles de Brasil que opera ahí y en Argentina. Blackrock, en tanto, también tiene un fondo de agronegocios e importante presencia en Deere, el fabricante de tractores. El potencial del negocio alimentario es alto. “Si proyectamos a futuro el capital que han requerido las empresas agroalimentarias a nivel mundial en los últimos cuatro años para adquirir predios y equipamiento nos da US $10.000 millones de inversión en ese sector al año durante los 40 años que vienen”, cree Tanner. Fuente: La Tercera, domingo 29 de agosto de 2010

Comenta este artículo

Nombre:

Mail:

COMENTARIO:



*El Colegio Medico Veterinario de Chile A.G., se reserva el derecho de eliminar los comentarios inapropiados o mal intencionados.