Opinión: Psicólogos caninos y ejercicio ilegal de la profesión

En este artículo de opinión, la Dra. María José Ubilla, Presidenta Nacional COLMEVET, describe las condiciones que cumplen etólogos clínicos veterinarios, que se establecen como los únicos profesionales capacitados para diagnosticar y tratar trastornos conductuales en animales.

El programa de Televisión Nacional de Chile “Maestros del Engaño”, emitido el jueves 20 de agosto, también presentó el caso de Andrés Vera, psicólogo de humanos de profesión, que asegura dedicarse a la etología, terapia conductual de mascotas y además tiene un centro de rescate canino.

Por cierto, existe una serie de trastornos de conducta en animales. En las mascotas destacan los problemas de agresividad, ansiedad, miedos, fobias y trastornos compulsivos, entre otros. El área que previene, diagnostica y trata estos problemas es la Etología clínica veterinaria, que busca entregar solución a pautas de conducta que pueden causar lesión o enfermedad en el animal que las manifiesta, o que resultan peligrosas o molestas para el propietario.

Estos problemas provocan relaciones inarmónicas humano-animal, abandono, problemas de salud pública, reubicaciones y eutanasia de mascotas, lo que una vez más nos debe hacer tomar conciencia sobre la relevancia que tiene entregar una solución oportuna.

Indiscutiblemente, en los últimos años se ha producido un fenómeno sobre la preocupación de las personas hacia sus mascotas, lo que ha derivado en una amplia gama de oferta de cursos, capacitaciones y asesorías realizados por autodenominados psicólogos caninos, que aseguran resolver problemas de comportamiento animal. Más allá del límite que pueda existir entre el ejercicio ilegal de una profesión, lo concreto es que los únicos profesionales capacitados para abordar cualquier problema de salud en los animales somos los médicos veterinarios. Y los problemas de salud pueden ser orgánicos (infecciones, alteraciones en la piel, problemas neurológicos o traumatológicos, por mencionar algunos), pero también mentales y conductuales, que se traducen en trastornos comportamentales. Solo los médicos veterinarios poseemos las herramientas y habilidades para realizar diagnósticos certeros y oportunos, y solo esta profesión está capacitada para aplicar tratamientos adecuados.

En el caso de la resolución de problemas de comportamiento, se deben incorporar técnicas actualizadas de terapia de rehabilitación conductual, técnicas de enriquecimiento ambiental, y en muchas ocasiones, además, van asociadas al uso de psicotrópicos, que por cierto requiere de un manejo cuidadoso y profesional. En etología, la primera consulta de un paciente puede extenderse por períodos no inferiores a una hora y media, dado que es el área de la Medicina Veterinaria en que se requiere:

1) De un correcto descarte de alguna patología orgánica base o concomitante base.

2) De una anamnesis profundamente detallada, de manera de recoger información que se solicita al propietario, desde las etapas tempranas del desarrollo del paciente, pasando por conocer antecedentes relevantes conductuales de los padres, así como de las llamadas etapas sensibles del desarrollo, como lo son las etapas prenatal, perinatal, de transición, de socialización, juvenil y senil (dependiendo de la etapa en que se encuentra en animal); sumado a información de los factores medioambientales que están directamente relacionados con el animal, así como las rutinas y manejos que éste recibe por parte de su familia humana, entre otros; en conjunto con la observación directa del animal y la aplicación de pruebas conductuales que nos llevarán a un diagnóstico etológico clínico acertado.

3) En la mayoría de los casos, se debe contar con pruebas de laboratorio complementarias, y también se hace necesario trabajar de la mano con el médico veterinario de cabecera o con los especialistas desde los que el animal ha sido derivado previamente (generalmente neurólogos, endocrinólogos y dermatólogos, entre otros).

4) De una terapia de modificación conductual acorde a las necesidades del paciente.

5) Es requisito obligatorio realizar seguimientos clínicos de los pacientes, lo que permitirá ir evaluando la necesidad de reajuste de la terapia.

Para lograr una práctica ética, profesional y exitosa de la Medicina del Comportamiento se debe contar con formación clínica general, junto con la formación de postgrado en etología clínica. Así, el llamado a la población es a asesorarse correctamente por profesionales de la Medicina Veterinaria y no por los denominados psicólogos caninos, dado que carecen de esa formación especializada y reconocida por los Colegios Europeo y Americano de Medicina Veterinaria.